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No pensaba escribir nada en este blog, que fue idea de mi hermano mellizo, porque yo soy tímida, y además ¿iba a describir mis nervios, la histeria que nos entró el último día que fuimos al registo civil y discusiones del estilo con mi novio? Seguro que las películas que hay sobre el tema (los líos de antes de la boda) son mucho más divertidas. Pero un acontecimiento me ha impulsado a escribir. Seguro que la despedida de soltera también es un tema muy común, pero me divertí y me apetece contarlo.

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Yo no quería una despedida, me da terror ser el centro de atención en las reuniones (¿y el día de la boda entonces? diréis. Bueno, siempre está el Lexatín, jeje), pero las de mi empresa, que son unas cachondas, y en concreto Ana B., que si se descuida la hija del del kiosko de la esquina la organiza la boda también, se empeñaron en celebrarlo. La primera p. para una tímida como yo, fue que tenía que estar a una cierta hora en la gasolinera de al lado de mi casa con un paragüas abierto, y además tendría que llevar una ropa interior sexy. Luego descubrí que lo segundo había sido sólo para asustarme, y lo consiguió, me tiré la tarde antes del evento limpiando mi casa como si me hubiera tomado una anfeta disuelta en coca cola.

La despedida consistió en lo más original del mundo: llevarme a un “boys”. Este en concreto era mixto (para tías y tíos) y un poco siniestro, sólo pudimos entrar cuando nos lo permitió el típico musculitos con gabardina, y dentro todo muy oscuro, con luces rojo putón… Cuando empezó a llegar el resto de las despedidas, y me di cuenta de que solo había otras tres, sólo otra de soltera y el espectáculo duraría un buen rato, me temí lo peor: que la otra pobre chica a la hacían la despedida y a mí, nos iba a tocar a muchos boys por cabeza. Para empezar, me sacó la drag y me tuvo haciendo un paso de baile que no cogía ni a la de tres, y mis amigas venga de fotos, y venga de reir… Cuando volví a la mesa me tomé unos tragos laaargos de cerveza, por lo que vendría después. Por resumir, tuve que salir a otras dos actuaciones, y deciros que los boys hacen bien su trabajo, te ponen tus manos en su culo y cosas por el estilo. Hay fotos que Sergio no debería ver, por nuestra futura unión.

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Cuando salimos del sitio, muy acertadas mis colegas en la elección de gente a la que preguntar por un buen sitio donde ir después, se hicieron amigas de unos chiguitos recién llegados de La Palma, que nos llevaron a un bar cutre de salsa en el que Gema y Sarita se deleitaron bailando lo que a ellas más les gusta. Después conocimos a otro chaval que estaba muy seguro de poder guiarnos al único sitio grande que cerraba tarde, pero se fumó un porro por el camino y nos tuvo una hora y media dando vueltas a una manzana, y cuando llegamos, yo ya estaba tan agotada, que me fui, dejándolas, cerveza y copas en mano, y ya en la calle me tiré en plancha al primer taxi que vi… las dejé celebrando mi despedida hasta que cerraron el chiringuito. Alguna aún quería tomar churros cuando yo debía estar ya soñando…

En fin, yo soy un poco sosa y ya me dice mi madre que a mí el alcohol me intoxica, pero he tenido una despedida típica, y estoy encantada. Gemita se empeñó en hacer “cienes y cienes” de fotos que dan fe de todo, incluido el progresivo deterioro de los maquillajes y cuerpos conforme fue pasando la noche: una despedida en toda regla, sí señor.

dsc02268.jpg¡Muchas gracias chicas! (publicaré más fotos de todo el grupo)

Ya va siendo hora de que os deje un plano para llegar al restaurante donde vamos a celebrar la boda. recordad, sábado 19 de abril a las 7 de la tarde.

Como los mapas de google parece que no pueden incrustarse en la página os toca seguir el enlace.

He necesitado más de una semana para digerir el hecho burocrático, el encuentro íntimo con su maquinaria. Sorprende entrar en la oficina del registro civil de Majadahonda y encontrarse a las funcionarias rodeadas por papeles, a derecha e izquierda; informes delante, expedientes detrás.

BurocraciaLos papeleos nos han costado algún rato de angustia, por que por momentos parecía que no iba a dar tiempo, desde diciembre a abril, que la Administración cumpliera su cometido. Parece mentira la cantidad de documentos que hace falta y el tiempo ¡tres meses! para que los funcionarios correspondientes verifiquen lo que otros funcionarios han escrito.

Nuestro expediente matrimonial ha sido tramitado y, pagando la tasa correspondiente, nos casaremos en el ayuntamiento de Majadahonda el viernes 18 de abril a la una y media. Nos encantará veros por allí, pero no os hagáis demasiadas ilusiones que la boda no va a durar más de quince minutos. Lo bueno es al día siguiente…

Sergio se casa

Cortesía de El Ratón Caramelón

A las personas, como seres sociales que somos, nos encantan las tradiciones. Los orígenes de la costumbre en cuestión pueden ser de los más tonto o prosaico, como las famosas uvas de la suerte de fin de año, pero eso no impide que todos o casi todos las sigamos.

Unas cuantas de esas costumbres tienen que ver con el traje de la novia. Para empezar, los trajes de novia son blancos por que así se casó la reina Victoria en 1840 (wikipedia dixit).

Boda de principios del siglo XIX
Antes de eso las mujeres se casaban con el traje más caro que se podían comprar. Lo que también tiene bastante sentido si te pones a pensarlo un rato con calma.

Otra de esas tradiciones, cuyo origen no he podido encontrar, es que el novio no puede ver el traje de la novia. La norma no es simétrica, por que la novia sí que puede ver el traje del novio. ¡Qué digo yo! Está obligada a supervisar la compra del traje del novio, dado que este no es capaz de distinguir una boina de una sardina, y mucho menos un traje de Hugo Boss de uno de Zara.

¿Qué le queda al novio? Pues poca cosa. En el mejor de los casos acompañará a la novia en los trámites finales de la compra de su vestido. Como el novio también es sujeto de derechos al fin y al cabo, tendrá la dicha de pasar su tarjeta del Corte Inglés (bendito sea) para pagar ese vestido que no ha visto ni verá en unos meses.

Hay más suerte con los zapatos, por lo menos he podido el novio puede ver la caja por fuera.

Ni que decir tiene que nada de esto me ha pasado a mí. Que todo lo saco de la wikipedia .

Según tenemos noticia, tanto el novio como la novia ya tienen sus respectivos traje de novio y vestido de novia. Saltándose alguna que otra tradición, la novia acompañó al novio a comprarse el traje, según sus propias palabras porque ‘no se fía’.

Así, el novio se ha librado de ir a comprar el traje con el hermano de la novia, cuyas preferencias estéticas pueden serle muy propias, pero más que discutibles para Sergio, el novio, de talante algo más clásico en el vestir.

Ya sólo queda decidir la corbata. Efectivamente, en este punto cualquier sugerencia por vuestra parte será bienvenida.

El esperadísimo enlace entre Sergio Pascual y Nuria Ramos se celebrará el 19 de abril de 2008 -sábado- en Gaztelubide Las Rozas a las 19:00h. ¿Quieres saber más? Ten paciencia ;)