Según tenemos noticia, tanto el novio como la novia ya tienen sus respectivos traje de novio y vestido de novia. Saltándose alguna que otra tradición, la novia acompañó al novio a comprarse el traje, según sus propias palabras porque ‘no se fía’.

Así, el novio se ha librado de ir a comprar el traje con el hermano de la novia, cuyas preferencias estéticas pueden serle muy propias, pero más que discutibles para Sergio, el novio, de talante algo más clásico en el vestir.

Ya sólo queda decidir la corbata. Efectivamente, en este punto cualquier sugerencia por vuestra parte será bienvenida.